POV FABIO
Ya me sentía muchísimo mejor, pero mis carceleras aún no me dejaban cocinar, solo me dejaban cortar vegetales o hacer el agua fresca. Las amo, pero me están empezando a desesperar.
Nos dirigimos al hospital, donde Andrea tiene la cita con la obstetra, y yo aprovecharé para preguntarle al médico si ya puedo volver a mis actividades normales o si aún me va a tener castigado.
No pasaron ni diez minutos de que estábamos en la sala de espera. Cuando ya era nuestro turno, pasamos y como ya