POV FABIO
Al entrar en la casa con ella en brazos, solo cerré la puerta con el talón de mi pie izquierdo. Mirarla tan vulnerable y en mis brazos me hacían sentir bastante afortunado, al mirarla pude notar que ya no había esa timidez de la otra noche, al parecer se sentía bien con mi compañía.
—¿Dónde te dejo? —le pregunté, al quedarme de pie en la entrada.
—En la sala está bien, por favor —contestó amable y desinhibida, eso es buena señal, ya que ahora no trae copas encima.
Avancé hasta quedar