—Pues estaba completamente vestida cuando desperté. No creo que se haya molestado en volver a vestirme —las dos soltamos la carcajada, que se escuchó por toda la casa, soportando el dolor de cabeza. Hacía mucho que no me sentía tan bien, después de una salida como la de anoche.
—Pues que lastima me da tú caso —hizo énfasis en el “tú” y me picó la frente con su dedo índice —. Yo la pasé fenomenal, Isaac sabe cómo hacer disfrutar a una mujer —dijo juntando sus manos en el pecho.
“Pero ¿Qué le hi