Mi respiración se acelera cada vez más, como si pareciera que estuviera compitiendo en un gran maratón. Uno, dos, tres… ¡Lista! Me recojo el cabello, y me apresuro a ponerme la ropa.
No sé cuanto tiempo me he llevado dentro del tocador, pero de que salí de ahí salí, y lo primero que hice fue correr tras Noah y decirle en un susurro que debemos de irnos porque la persona que me quiere muerta e igual a él está enterada de que estoy aquí y de que ambos trabajamos juntos.
No quise gritarle porque t