Un rotundo silencio se adueña de estas cuatro paredes y la comodidad que antes tenía se ha esfumado.
Cierro mis ojos, intento decirle que todo pasara, que lo único que necesito es un poco de tiempo, que de un momento a otro mis pies volverán a la normalidad. Sin embargo, siento que él no está de acuerdo, que su mirada me dice muchas cosas, una como. ¡Todo se cancela!
No quiero ser melodramático, pero él está furioso y no es necesario que me grite o que quiera destrozar todo lo que nos rodea. Ca