—¿Ahora quién es el celoso? —hable con sarcasmo—… Ahora suéltame, y escucha bien lo que te voy a decir—repetí las mismas palabras—, tú no eres nadie para darme órdenes y menos para adueñarte de lo que me pertenece, Oliver es mi novio y ni te atrevas a decirle que estuve contigo porque te cortara los pocos huevos que tienes.
¡Toma puto! Ahora tú eres el celoso, cómo se siente cuando te dan una cucharada de tu propia medicina.
Lo he dejado con la boca, además yo le advertí que conmigo no se debe