Estaba jugando sucio. Eso no era justo.
Era el pensamiento de Sibyl dejándose bañar muy a su pesar por Xana, que esta vez no le hizo caso cada vez que le gruñó. Incluso le sacó los dientes por encima del hombro y ella simplemente le había agarrado la cabeza y girado hacia al frente, y cuando fue a protestar un chorro de agua cayó sobre su cabeza.
-¿Qué haces?- fue suficiente para él explotando y levantándose del banquito donde estaba.
Xana, que hacía espuma entre sus manos con el jabón de pelo