Xana se quedó tiesa. Un beso, eso era un beso. Espera, espera.
Sus manos se aferraron a los hombros del hombre grande sobre ella e intentó quitárselo de encima, pero le era imposible. Era enorme en comparación con ella y eso que había crecido, sus músculos eran sólidos, fuertes, grandes y no se movían aun cuando le enterraba las uñas. Intentó patearlo, pero era en vano, las piernas de él se habían entrelazado con las de ella y él sabía muy bien que por mucho que luchara no podría quitarlo de en