Matrimonio, matrimonio, matrimonio.
La palabra resonó tanto en su cabeza que Xana se tambaleó y no cayó de nalgas al suelo porque Ans la mantuvo erguida con una de sus grandes manos detrás de su espalda. ¿Qué demonios estaba pasando?
Solo se había ido unas horas y si bueno… había pasado lo del lobo y todo lo demás, pero ese no era el punto aquí. ¿Por qué su padre no le había dicho nada? Claro que se negaría, pero al menos…
Su mirada pasó de su progenitor al jefe del pueblo para después terminar