Sky volvió tres horas después a la misma habitación a la que había jurado no volver, siendo en ese momento terco e irracional. Ahora, con la mente algo más fría, si se le podía decir. En su mano llevaba un plato de comida. Se suponía que se la llevaría uno de los guardias, pero él… quería ver que estaba haciendo la loba.
Le había enviado hacía una hora algunos los documentos médicos archivados de la manada, pero estaba seguro que ella ni siquiera les había puesto atención. Morgana no le ponía a