Xana estaba sentada en la terraza mirando a lo lejos, completamente aburrida. Un largo suspiro salió de sus labios. Debía encontrar que hacer para no sentirse así.
Esa tarde, después del almuerzo los cachorros ya no la habían acompañado. Lilya esta vez sí estaba en su casa y pues ellos… fueron a jugar con ella.
¿Le gustaba la idea?
No, para nada, pero prohibirles así de golpe que no fueran a verla cuando ella era la que había estado a su lado desde que ellos tenían memoria pues sería un serio p