Las palabras de Martin no dejaban de dar vueltas en la cabeza de Elena. Una carga para su carrera y su vida. El fin de la tranquilidad de Diego. Cada frase se sentía como una cuchilla que desgarraba su amor propio. En la opulenta quietud de la villa, Elena permanecía sentada al borde de la cama, observando su reflejo en el espejo como si fuera el de una desconocida.
¿Sería verdad que solo era un obstáculo para las ambiciones de Diego? ¿Acaso la protección que él le brindaba se había convertid