—¿A qué te refieres? —la voz de Elena era apenas un hilo. Su mirada, antes cargada de furia, se transformó en un terror profundo—. ¿Por qué mencionas a Lucía?
Diego la observó con una expresión indescifrable. Había un dolor oculto en sus ojos, pero se obligó a mantener el semblante duro. —Mi padre me ha dado un ultimátum. Solo hay dos opciones: o dejas de interferir en los asuntos de la fundación, o todos los servicios médicos de Lucía serán suspendidos esta misma noche.
Elena se quedó petr