El silencio se prolongó unos segundos tras las palabras de Diego.
Alonso Vega lo miró fijamente. Sin embargo, esta vez fue Alonso el primero en desviarla. El anciano inhaló despacio y volvió a dibujar su sonrisa diplomática.
—Muy bien —dijo con calma—. Ya que el señor Diego ha decidido asistir, no perdamos el tiempo. Damos inicio a la reunión.
Uno a uno, los miembros del consejo regresaron a sus asientos.
Elena dudó un instante antes de sentarse, contemplando la larga mesa que dominaba la s