Mundo ficciónIniciar sesiónLiberado de las opresivas cadenas mágicas, Aiden se irguió en la penumbra de la celda, su forma dracónica, aunque ligeramente debilitada por su encierro, llenando el espacio con una presencia imponente. Sus ojos dorados, ahora libres del velo de dolor, escrutaban la oscuridad circundante, buscando instintivamente una salida, un camino hacia la libertad que ambos anhelábamos.
—Por aquí —susurró, su voz grave, aunque suave, resonando en el silencio húmedo de la mazmorra. Su mano,






