Mundo ficciónIniciar sesiónEl suave contacto de nuestras frentes en la cima de la montaña dejó una sensación cálida y persistente, como el eco de una melodía en el alma. Nos separamos lentamente, nuestros ojos aún conectados, un hilo invisible de entendimiento entre nosotros. En la mirada dorada de Aiden, percibí algo más profundo que la gratitud o la camaradería. Había una ternura evidente, un cuidado silencioso que se había ido construyendo desde aquel día en que lo liberé de sus cadenas.
Bajamos de la






