Capítulo 181. Miradas que pesan
El sonido del reloj de pared parecía marcar cada segundo con una lentitud insoportable dentro de aquella oficina. Emma se sentía algo nerviosa mientras abría su libreta para anotar lo que la editora en jefe le pedía. La mujer, con esa serenidad tan característica y una postura impecable, le estaba explicando las pautas del próximo artículo que debía entregar.
—Recuerda, Emma —dijo la editora, con voz firme pero sin dejar de sonar profesional—, quiero que el próximo manuscrito no solo atrape a l