La noche había caído por completo sobre la ciudad, envolviéndola en una sinfonía de luces, sombras y murmullos lejanos. Desde la ventana del apartamento, Leonard contemplaba con fascinación el paisaje urbano, las farolas titilantes, los autos deslizándose como luciérnagas modernas y las pantallas gigantes en los edificios proyectando imágenes que no lograba comprender del todo.
Emma lo observaba desde la cocina, apoyada en el marco de la puerta. Sus ojos se detuvieron en la forma en que él toca