La noche se cernía sobre el reino de Theros, silenciosa como un secreto que se niega a morir. En la torre del príncipe, donde los candelabros crepitaban con una luz dorada y tenue, Leonard sostenía el libro Llamas de traición con una mezcla de ansiedad y esperanza. Llevaba noches en vela, buscando, analizando, escudriñando cada rincón de las páginas con una obsesión creciente. Sus dedos, firmes pero temblorosos, pasaban hoja tras hoja, incluso las en blanco, buscando un símbolo, una letra desdi