La madrugada en el Templo de Kaldar no era silenciosa. Era solemne. El viento soplaba entre las columnas como un coro de voces antiguas, arrastrando siglos de juramentos, traiciones y secretos sellados con sangre. Los monjes caminaban descalzos sobre el mármol frío, mientras las campanas resonaban en lo alto, anunciando el inicio del alba… y el juicio.
Violeta se vistió con una túnica blanca sencilla, la misma que usaban quienes solicitaban perdón o justicia. No era prisionera, pero tampoco era