Pero ella apartó sus manos y gritó:
—¡Hola a todos!
Al instante, varias miradas se dirigieron hacia ellos.
—¡Aquí hay toda una obra de arte! —dijo, señalando a Alexander.
Todos los ojos se posaron en él.
—Oh, no… lo está haciendo otra vez —murmuró Nick—. Está arruinando mi cumpleaños… tonta, tonta…
Maldijo en voz baja. Ella ya había hecho algo parecido en celebraciones anteriores.
Debió haberle impedido beber.
—Todos lo conocen, ¿verdad? —Camila movió los dedos de forma torpe—. ¡