—Eso me recordó la primera vez que te vi borracha. También me besaste… y también vomitaste.
Camila arqueó una ceja.
—¿Te besé ese día? —preguntó sorprendida—. Recuerdo que me llevaste a tu mansión, pero no eso…
Alexander asintió.
—Por eso me alegró que anoche también fuera yo a quien besaste —dijo con suavidad—. No deberías beber cuando no estoy cerca.
Acarició su mejilla.
—Pero no es solo eso lo que me preocupa, Camila…
Ella lo miró. Sus ojos estaban cargados de emoción mientras