—Vamos, Camila —la llamó Tommy, sacándola de sus pensamientos.
—Oh… sí —exhaló suavemente y lo siguió al interior.
Mientras tanto, Felicity llamó a Alexander.
—Hola, señor.
—Sí.
—El señor Elvis Daniels y su equipo ya están aquí.
—Bien, déjalos pasar —ordenó Alexander, con una leve sonrisa. La idea de ver la reacción de Camila lo divertía.
—Sí, señor.
Felicity colgó.
—Pueden pasar —dijo, abriendo la puerta de la oficina antes de regresar a su escritorio.
—Bienvenidos —saludó