Camila lo miró con el ceño fruncido.
—Solo tú piensas eso.
Alexander sonrió.
—¿A qué empresa irás?
Se sentó en el sofá.
—No lo sé, pero es grande… y me hará más popular. Así que no te sorprendas cuando sea más famosa que tú —advirtió.
—¿Famosa? —rodó los ojos—. Por favor.
Se aflojó la corbata.
Camila lo observó con atención, pensativa.
—Pero… ¿por qué te interesa tanto de repente? —preguntó con sospecha—. Estás actuando como un marido típico.
Alexander arqueó una ceja.
—¿C