59.
ASHER
La tengo entre mis brazos y todavía no termino de creerlo.
Siento sus manos subir hasta mi rostro, suaves, temblorosas, y cuando sus dedos rozan mi mejilla entiendo por qué… limpio la lágrima que ni siquiera había notado que seguía ahí. No me aparto. No me escondo. Si hay alguien que puede verme así, sin filtros, es ella.
Megan.
Mi mirada cae casi por instinto hacia su vientre, y el aire se me escapa en un suspiro contenido cuando lo veo… más marcado, más real. Nuestro hijo. Está ahí. Cr