43.
MEGAN
Todavía puedo escuchar los pasos de Daniel alejándose por el pasillo cuando el silencio vuelve a caer dentro del apartamento. Es un silencio pesado, cargado, como si las paredes mismas hubieran presenciado demasiado en las últimas veinticuatro horas. Asher sigue de pie frente a la puerta que acaba de cerrar, los hombros tensos, la respiración profunda, como si estuviera intentando bajar una rabia que aún no termina de salir de su cuerpo.
Yo lo observo unos segundos antes de hablar.
—¿Dón