19.
ASHER
El día llega con una puntualidad que me irrita. Como si el calendario hubiera estado esperando este momento con una sonrisa invisible. Me despierto antes de que suene la alarma y permanezco unos segundos mirando el techo, consciente de que cuando el reloj avance un poco más ya no estaré solo en este apartamento. No es solo una mudanza. Es el inicio de algo que no controlo del todo.
Lo primero que hago es llamar al administrador del edificio y después al jefe del personal.
—Hoy no quiero