20.
MEGAN
Cierro la puerta de la habitación con suavidad, como si el simple gesto pudiera amortiguar el peso de todo lo que acaba de ocurrir. Me quedo de espaldas a la madera unos segundos, respirando lento, escuchando el silencio distinto de este lugar. No es el silencio de mi apartamento, ese que conocía, que me pertenecía. Este es amplio, elegante, casi impersonal. Huele a limpieza reciente y a algo más… a orden excesivo.
Camino despacio hacia el centro del cuarto.
Es grande. Mucho más de lo qu