18.
MEGAN
El golpe en la puerta me toma por sorpresa, seco, firme, autoritario, como si no fuera una visita sino una orden envuelta en nudillos contra madera, y mi corazón da un salto tan brusco que siento el latido en la garganta; durante un segundo me quedo quieta en medio de la sala, mirando hacia la entrada como si la puerta pudiera hablar y decirme quién está del otro lado, aunque en el fondo lo sé, porque desde que salí de la corte vivo con la certeza de que en cualquier momento vendrán a h