Por más que seguí buscando creyendo que ella no había salido de casa, convenciéndome a mí mismo de que ella seguía cerca de mí, no la encontré. Sin embargo, me resultaba inconcebible que ella hubiese escapado sin que absolutamente nadie la viera, ni siquiera fue visto el final de su sombra, ni siquiera un pequeño rastro de su andar y la dirección que tomó. Nada.
Volvía a sentirme frustrado y un bueno para nada, suponía que ella tramaba algo pero jamás me imaginé que planeaba entregarse a los Na