El último día de la supuesta tregua con los Napoli había llegado, me sentía bastante preocupado respecto a lo que podría suceder el día siguiente, así que mi semblante lucía bastante tenso ante los demás. En horas de la mañana conversé con lo que quedaba de mis hombres, éramos ciento cincuenta y ahora solo quedábamos sesenta y cinco dispuestos a dar batalla, y eso, contando a los novatos que lograron sobrevivir aquella noche y siendo novatos, no tenían la suficiente experiencia que se necesitab