Sally dejó su vaso sobre la encimera para servir otro trago más de whisky, volvió a beberlo todo sin arrugar su rostro por el fuerte sabor, limpió sus lágrimas repetidas veces porque se negaban a dejar de salir, gritó y golpeó las paredes con intensidad liberando toda su inquietud y molestia. Bruce al parecer iba muy en serio con su decisión de dejarla para siempre.
Sintió que arruinó su vida de la forma más estúpida que pudiera existir, y que todo lo que había tenido planeado lo dejó atrás p