Gracias por permitirme la entrada en la compañía. —Agradeció Carlota a su hermana, había asistido a la compañía para conversar con ella de manera pacífica y sin crear escándalo.
—¿Qué es lo que quieres?. Dudo que vinieras aquí para tener una conservación como dos hermanas que se adoran y solo platicaran de cosas tontas. —Entrelazó sus dedos y se recostó con más comodidad del espaldar de su silla sin apartar su mirada de la de Carlota.
—No, la verdad no he venido a eso. La hipocresía preferí