Capitulo XV: Entre besos y caricias.
Las delicadas manos de Mónic se deshacían de la molesta camisa que portaba el Carbajal, quien había comenzado a dejar pequeños besos por el cuello femenino hasta llegar a su hombro mientras sus músculos eran acariciados por las frágiles manos; enmarcandolos con una lentitud que resultaba tortuosas para el hombre cerro los ojos al sentir como las uñas de Mónic tocaban su piel con suavidad, provocando que su piel se erizará ante el placentero contacto.
Los latidos del corazón acelerados, la respi