Capitulo XXVI: Dulce secuestro.
Besos, caricias, dos cuerpos unidos en un solo ser; las manos de Domincik posadas sobre las caderas de Mónic, estando él debajo de ella, mientras ella movía sus caderas con un ritmo lento y profundo, sus pechos rebotaban a causa del movimiento de todo su cuerpo regalando le una hermosa vista a Dominick, quien no dudo en llevar sus labios hasta uno de los pechos y presionar el rozado pezón entre sus labios robando un gemido de la mujer.
La espalda de Mónic se arqueo al momento en que alcanzó su