Lucy abre los ojos con la luz del sol que entra por la ventana. No entiende nada, no sabe dónde está. Pero luego recuerda que está en la habitación de Jerónimo, y que habían compartido la mejor noche de su vida. Lucy comienza a despertarse y a estirarse, y se percata de que Jerónimo no está a su lado. Sus ojos se llenan de lágrimas, a pesar de la noche que habían pasado, Jerónimo no pudo quedarse con ella, despertar juntos, desayunar juntos. Otra vez ese hombre vuelve a hacerle daño, nunca va a