Ángela
Cuando nuestras miradas se encuentran, el aire se me queda atrapado en mis pulmones y soy incapaz de pronunciar una sola palabra.
Cuando sus ojos recorren mi cuerpo de arriba abajo, instintivamente, reacciono metiendo barriga rápidamente.
Un leve temor a que descubra mi embarazo se instala en mi estómago como una pesada piedra y me pregunto: De todas las personas…¿Él tiene que ser mi jefe? ¿En serio?
‘Que no cunda el pánico’. Relax.
Creía que mi racha de mala suerte había terminado.