ADELA
El convite transcurre entre brindis, conversaciones animadas y el incesante tintinear de las copas. Los camareros sirven un plato tras otro mientras las risas se mezclan con la música de fondo. Los invitados comentan anécdotas de los novios, levantan sus copas una y otra vez y aplauden cada discurso que arranca alguna carcajada o una lágrima de emoción.
Intento concentrarme en las conversaciones de mi mesa, responder a las preguntas de los invitados y seguir el hilo de lo que dicen, pero