HYEON
Me quedé quieto, como un completo idiota, viéndola alejarse. La observé caminar con esa seguridad que me volvía loco, mientras el movimiento de su vestido seguía el ritmo de sus pasos marcando ese culo tan sensual.
—Me lo merezco…—me digo a mi mismo en un susurro.
Decidí quedarme en ese pasillo unos minutos más hasta que mi p*lla volviera a la normalidad y también asimilar que las cosas no habían salido como esperaba.
Pensé que, cuando le dijera la verdad, todo sería más sencillo…asi que