VALERIA
Se retira con un brillo tan lindo en sus ojos, tan puro, que por un momento olvido respirar. Camina hacia el fondo del pasillo, hacia el baño, y yo me quedo ahí, apoyada en el marco de la puerta, viéndolo alejarse con esa mezcla de ligereza y deseo que lo caracteriza.
La puerta se cierra entre nosotros con un clic suave.
Me quedo sola en la habitación. La luz de la tarde entra por la ventana, pintando de dorado las sábanas blancas de la cama. Me llevo la camisa de Damián a la nariz y ci