SAMUEL
Después de dos días de ensayo, el primer boceto del video quedó listo. Lo proyectaron en la pantalla grande del estudio, con las luces apagadas y el volumen al máximo. Atrayente. Candente. Una versión de la canción que apenas reconocía, envuelta en luces de neón y cuerpos que se movían al ritmo de una energía que no era la nuestra. Mauricio quedó fascinado. Se recostó en su silla, con los dedos entrelazados sobre el estómago, y dejó que las imágenes lo envolvieran como si fueran suyas.
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