SAMUEL
El silencio se instala. Gael me mira un momento, como si quisiera decir algo más, pero luego se levanta de la silla. Lucas baja la mirada. Bastián sigue con los brazos cruzados, pero ya no hay rabia en sus ojos. Solo el cansancio de pelear por algo que ya no tiene remedio.
—Está bien —dice Gael, caminando hacia la puerta—. Nos vemos en la cena.
Salen uno a uno. Lucas es el último, y antes de cerrar la puerta se detiene un segundo.
—Samuel —dice, y su voz es más baja—. Solo queremos que e