VALERIA
Tres días después, ya puedo moverme. Mis piernas aún tiemblan, mi vientre aún duele, pero la enfermera dice que es bueno caminar un poco, que la circulación ayuda a la cicatrización. Estos días han sido increíbles, ya pude ir a visitar a Samuel y en unos días nos iremos a casa. Lo que más odio es cuando lega la noche, las pesadillas reviven y aún no he podido contárselo. Espero que pronto terminen.
La oscuridad y el silencio no me dejan dormir tan pronto. Miro el reloj en la mesa de no