DAMIAN
Los meses han pasado rápido. Como un río crecido que arrastra todo a su paso, sin piedad, sin misericordia. Andrés no volvió a contactarse conmigo. Dijo que esperara, y lo entiendo. Tras mi condena, mi vida se complicó más de lo que cualquier abogado pudo anticipar. Sé que tengo a la policía detrás de mis pasos, acechando en cada esquina, en cada llamada, en cada movimiento que hago. Los más astutos se desligaron de mí y desaparecieron sigilosamente. Como el perro de mi último abogado, u