PDV de Katerina
Era diferente, el beso. Era menos carnal, menos deseo primitivo y más concreto y profundo y cargado de sentimientos inexplicables entre nosotros.
Mauricio me besó con ardor, su boca y lengua gentil pero firme, intensa pero suave. No sabía qué hacer con ello, pero sabía que me encantaba.
Una sola lágrima rodó por mi mejilla. Estaba inmensamente aliviada de que estuviera bien, de que esos aterradores disparos que resonaron una y otra vez no lo hubieran derribado.
Estaba aliviada,