PDV de Katerina
Mauricio llegó a casa tarde esa noche oliendo a humo y whisky, con la corbata floja y los nudillos raspados. No pregunté sobre los nudillos. Él no explicó. Esas eran las reglas tácitas que habíamos establecido y funcionaban para los dos.
Lo que sí hizo fue meterse directo a la ducha y luego salir envuelto en una toalla, mirándome con esa expresión específica que significaba que quería decir algo pero estaba calculando cómo.
"Siéntate." Dije, dando palmaditas en la cama a mi lado