PDV de Katerina
La semana siguiente pasó en un borrón. Sin amenazas de bomba, sin reportes de cuerpos destrozados... toda la saga tóxica de rivalidad entre mafias. La vida había vuelto a la normalidad, por ahora al menos.
Cepillándome el cabello frente a mi espejo del tocador, observé mi reflejo. Lucía... bien. Ya no tenía ojeras por el estrés de preocuparme y mis labios agrietados habían vuelto a estar hidratados. Le eché una mirada de reojo al reflejo distante de Mauricio mientras se vestía.