PDV de MauricioNunca me había puesto en una situación de la que no pudiera salir desde que tenía catorce años, y jamás en mi vida había sido por culpa de una mujer.Pero aquí estaba, sentado en mi coche, palmeando una erección furiosa que se negaba a bajar sin importar cuántas veces me masturbara pensando en pensamientos sucios sobre ella, su voz, su cuerpecito sexy, sus manos ágiles y su boquita de labios gruesos.No ayudaba el hecho de que no había podido ni mirar a otras mujeres desde que la conocí. La idea de tocar a alguien más para librarme de esta lujuria punzante me hacía estremecer de repulsión.Joder, ni siquiera era mi tipo.Me gustaban mis mujeres dóciles, sumisas, de cabello oscuro, ansiosas por complacer pero discretas al respecto. Katerina era exactamente lo opuesto. Hablaba demasiado, se reía demasiado fuerte, era la única rubia que había conocido en toda la cosa nostra y todo apuntaba a que era egoísta en la cama, tomando lo que quería sin importarle un carajo su pa
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