39. Conexión y traición.
La luz de la mañana se filtraba a través de los ventanales del estudio de Evdenor, bañando la habitación en un resplandor dorado que suavizaba las aristas de la piedra fría.
El príncipe estaba de pie junto a su escritorio, fingiendo examinar un mapa extendido sobre la madera pulida, pero su atención estaba fija en la puerta.
Había visto a Eryn regresar a Haro la noche anterior, su figura encorvada bajo una capa raída, los ojos hinchados por las lágrimas derramadas en el pueblo destruido. En