12 Sospecha y tensión.
La puerta se cerró con un estruendo que hizo eco en toda la habitación.
Eryn, arrojado sin piedad a las cámaras, casi perdió el equilibrio. Se sostuvo de la cama del príncipe y, sin pensarlo, aferró las sábanas para cubrir su cuerpo desnudo.
Levantó la mirada… y se encontró con esos ojos verdes, fríos como el acero, fijos en él. Había enojo. Repulsión.
Sintió un nudo en el estómago. Bajó la cabeza, sintiéndose avergonzado y con miedo. No sabía qué pasaba por la mente de Evdenor, pero estaba seg